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El espejo enjaulado




¿Quién soy?, es una pregunta intrigante, cada día suelo pensar en cómo estoy desperdiciando mi vida, ahogándome en tonalidades grises, llorando por motivos estúpidos y guardando mi dolor, todo el tiempo me gusta fingir que no hay nada malo conmigo, sonreír y reír para el mundo. Tengo estos recuerdos que me acompañan desde los dieciséis, donde estoy en lugares que nunca en mi vida he pisado, es extraño pero también me provoca una sensación de nostalgia, no me siento cómodo en un solo lugar, siento que no pertenezco a ningún lado, incluso, siento que mi hogar realmente no lo es, quiero sentirme libre, olvidar todo, deshacerme de este peso que no me deja volar, ¿qué está mal conmigo?, algunas personas creen conocer todo sobre mi, no las culpo, digo que soy un libro abierto, pero solo permito conocer lo que no daña, lo que es tolerable, vivo a través de mis palabras, son mi mayor tesoro, lo único que me importa, todo lo demás pierde sentido; con el paso del tiempo, he aprendido a vivir a través de mis personajes, a tomar sus recuerdos como míos, es doloroso pero es lo único que me hace pensar que vivir vale la pena, ¿hasta qué punto la realidad es tolerable?, quiero creer que el futuro vale la pena, pero mis ojos realistas no me permiten ver más allá de lo que debería.

Tengo sueños llenos de emociones intensas, me hacen sentir real… y que estoy vivo, pero al despertar esa chispa se apaga y el color gris inunda mi campo de visión, quiero sentirme libre pero, ¿quién es libre en esta realidad?, me he puesto a imaginar el cómo sería abandonar todo, simplemente caminar el línea recta sin destino fijo, podría ser una fantasía muy colorida, me devolvería esa emoción que tanto necesito, pero son cosas que solo están bien recrearlas en mi cabeza, es mi espacio seguro, el único lugar donde puedo decir y hacer todo, sin lazos que me aten a una tierra polvorienta y caduca, no recuerdo cuantas lagrimas he derramado en lo que llevo existiendo, o cuantas fueron sinceras, he conocido a personas maravillosas pero eso no es suficiente, no basta para hacerme sentir mejor, no es la cuerda que impide que me ahogue en un rio profundo, es como no tener a nadie; estoy dejando de escribir, mi propia confianza me hace creer que no puedo hacer mucho, me enseña que en el mundo siempre habrá alguien mejor que yo y esa persona pisoteara mis sueños, me arrancará las alas y se beberá mis lágrimas, no podría recuperarme, no soy tan fuerte, mis palabras son lo único que tengo, y si pierdo eso… entonces pierdo todo, ya no sueño con cosas irreales, solo quiero soñar con un futuro donde mis palabras no terminen extinguiéndose (o en algún baúl polvoriento), quiero perdurar en la historia aunque solo sea un minuto, quererme un poco, justificar mis propios errores sin los que no lo habría conseguido, pero no estoy seguro de nada, ni siquiera de que sentimiento voy a experimentar al siguiente amanecer.   

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