«No me importa la guerra, tampoco tengo miedo de morir, cuento mis días como la gente libre lo hace, está mañana despertar fue realmente difícil, con la luz del sol causando esa incómoda sensación en mis ojos y el dolor que evita que los abras, recuerdo que me levanté de la cama y camine hacia la ventana donde pude ver un día más lo que sucedía afuera, me puse el abrigo y salí del departamento con la esperanza de existir un día más, camino con lentitud hacia el único parque de la ciudad, siempre me reúno aquí con mis amigos, cuando veo al primero de ellos le sonrio y me tomó asiento a su lado en la única banca en buen estado, el cielo tiene ese tono tan extraño que va desde soleado a ponerse nublado en un instante, mi amiga Sarah no tarda en llegar, hace frío a pesar del sol que aparece por momentos, no hay nadie más en las calles y es comprensible, anoche fue una de las peores noches de esta ciudad, con el sonido de las balas orquestado la muerte de muchas personas (la mayoría solo...
Siempre me imagino en las mismas situaciones, recorriendo lugares donde la vida es muy sencilla y lo moderno sale sobrando, donde a las personas no les importa quién eres porque saben que no volverán a verte, siguiendo las estrellas en medio de la nada y preguntándome porque no soy feliz, no es algo que me preocupe y eso está bien; ayer desperté con los ojos llenos de nostalgia, sentí el frio agradable y lo cálido del sol acariciar mi piel sin molestar, me sentí libre y parte de algo por un momento pero… ¿Parte de qué? no había nada que me proporcionara la libertad que tanto me merezco por mucho camino abierto que me falta por recorrer, este vacío emocional no tiene intenciones de abandonarme, hace grises mis días y envenena mis pensamientos, me marchita de poco a poco y lo único que puede hacerme sentir bien será la libertad, pero, no es algo sencillo de encontrar, deje la vida que tenía y no me arrepiento de ello, me subí a este bote con destino a ningún lado en específico, solo soy...