¿Cómo llegamos a esta situación?, es la pregunta que ronda mi cabeza desde hace dos horas, el ambiente en la tienda no es el más agradable, los rostro preocupados, algunas personas llorando, los empleados tratando de calmar a las personas en el interior de la tienda, observo a la multitud de personas en el exterior del edificio, sosteniendo sus carteles y armas, derrochando furia y cantando una canción muy rara, giro mi rostro hacia la izquierda y me percato de que mi amiga está muy pálida, con los ojos rojizos y abrazándose a si misma, realmente no entiendo cómo pasó esto, pero aquí estamos, atrapados en el interior de una tienda de artículos escolares, observando el exterior y temiendo que esas personas puedan debilitar las defensas de la tienda y entrar. Mi amiga se sienta en una pequeña banca ubicada en la zona derecha más alejada de la tienda, cerca de las libretas y carpetas, ella está temblando, recorro los estantes sin interesarme en nada, mi teléfono está muerto, nadie más sabe que estamos atrapados aquí; el cielo de la tarde tiene ese tono grisáceo que anuncia una lluvia intensa, las voces clamando por nosotros siguen escuchandose con mucha potencia, no van a irse, no quieren hacerlo.
El gerente de la tienda se posiciona en medio de las computadoras e impresoras, su rostro luce cansado y su uniforme perfectamente arreglado, ahora luce arrugado y mal acomodado, aclara su garganta y procede a hablar.
—Lamento que esté sucediendo esto, en las noticias no hay nada relacionado con este inusual evento, esas personas están molestas, pero no sabemos el motivo, me temo que no podemos abrir ninguna de las puertas, sería poner en riesgo a todos los presentes, son las seis de la tarde, dentro de media hora les entregaremos mantas para que se cubran del frío de la tienda, de nuevo, lamento todo esto.
Los presentes solo se resignan a asentir, me siento en el piso, todo esto me estresa, ¿qué se supone que debo esperar?, ¿viviré el tiempo necesario hasta que esas personas se marchen?, unos diez minutos después me percato de que mi amiga no está, recorro los estantes buscándola, pero no encuentro ninguna señal de ella, reviso mi mochila la cual estaba junto a la suya en dicha banca, intento hacer funcionar el teléfono celular, pero solo me recuerda que el dispositivo requiere de una carga, maldigo en voz baja, ¿donde puede estar ella?, Me siento en la banca, contemplo a dos señoras que están en una esquina izquierda, abrazándose y llorando, lo sé, todo esto es demasiado, no es como si hubiera alguna clase de epidemia en el exterior, no se trata de nada de ese tipo, las personas solo se pusieron en contra de todos.
Quince minutos después, el sol comienza a desaparecer, cada vez la luz exterior comienza a extinguirse, las personas siguen en su misma posición, solo que sus gritos cobraron mayor fuerza, mi amiga sigue sin aparecer, el clima de la tienda es un frío intenso, me acomodo mejor en la banca, probablemente mi amiga está escondida en los baños de la tienda, tratando de fingir que todo está bien, no la juzgo, yo solo deseo irme a casa y pretender que nada de esto está sucediendo, cierro los ojos y el sonido de las voces del exterior es lo único que evita que pueda conciliar el sueño con mayor rapidez. Siento unos golpecitos en mi rostro provenientes de una sensación fría, abro los ojos con lentitud, el brillo de las luces me hace doler los globos oculares, me acomodo en la banca de tal forma que quede sentado, veo a mi amiga luciendo preocupada y agitada, la saludo pero ella se concentra en observar a los demás presentes, algunos están dormidos, otros hacen guardia en la puerta, el estante lleno de bolígrafos y libretas nos mantiene ocultos de la vista de los demás.
—¿Donde has estado?, llevo un buen rato buscándote — le reprocho en voz baja.
—Tenemos que salir de aquí, date prisa, podría ser nuestra única oportunidad — expresa tomando sus cosas y obligándome a levantarme.
—Todas las puertas están cerradas, además, afuera no parece muy seguro — pero ella no me escucha, la veo caminar hacia la puerta trasera.
La puerta está conformada por dos enormes cristales que dejan ver el exterior, pero está tiene una reja protegiéndola, además de un candado en la cerradura, mi amiga no parece percatarse de ese detalle, sin embargo la veo retirar el candado con mucha facilidad, con cuidado de no hacer mucho ruido, ella abre la reja de brillante negro, la veo escabullirse en el espacio que logra abrir, después empujar la puerta de cristal lo suficiente para permitirle salir, la sigo con rapidez, ¿cómo es que supo de ello?, es algo que no importa en este momento, cruzo la puerta de cristal y veo el exterior, siento el aire acariciando mi rostro, el cielo está negro, el aire se siente húmedo, y las luces traseras están comenzando a encenderse. Logro alcanzarla, se detiene frente a un cerco de maya metálica que rodea el lugar, lanza su mochila del otro lado del cerco, voltea a verme y me hace una seña para que me acerque al cerco.
—Tu primero, eres el más lento — suspiro, arrodilló y ella se acerca al cerco, la veo levantar la parte baja de dicha barrera, con cuidado de no atorarme logro escabullirme, me hace sentirme liberado el ya no estar en esa tienda.
—Ahora ayúdame a mi — levanto esa zona del cerco y le extiendo una mano a mi amiga para que pueda salir con mayor facilidad, no tardamos en estar ambos fuera del lugar, contemplando la oscuridad que acaba de hacer presencia.
—La situacion es mucho peor, sino nos vamos de aquí, no saldremos nunca — la veo comenzar a caminar con rapidez, la imitó, pero no avanzo ni tres metros cuando me percato de que he dejado mis cosas.
—Debo volver, he olvidado mis cosas, no tardaré — expreso observando su rostro.
—Cinco minutos, si en ese tiempo no vuelves, me iré sin ti — asiento y vuelvo a escabullirme por el cerco.
No tardó en ingresar al Interior de la tienda, nadie parece percatarse de mi aparición repentina, tomo mi mochila, repito el proceso, pero esta vez me aseguro de cerrar la reja de forma que nadie pueda darse cuenta de que salimos, cierro la puerta de cristal y camino con rapidez hacia el cerco, es de noche, algunas gotas de lluvia hacen presencia, arrojo la mochila del otro lado, mi amiga está escondida detrás de un árbol cercano a la zona, haciéndome señas para que me apresure, con dificultad logro salir por debajo del cerco, me limpio la tierra, pero un grito desgarrador escapa de mis labios, mi costado derecho duele, instintivamente sujeto la zona y veo la sangre cubriendo mi mano, volteo con rapidez al escuchar un arma recargarse, veo a un hombre sosteniendo una pistola y apuntandome, levanto mi mochila y me la coloco en la espalda, sujeto la zona herida y comienzo a correr con mucha dificultad, un segundo disparo se escucha pero esta vez no logra acertarme.
Mi amiga se asusta en el momento que me ve sangrando, coloca un brazo alrededor de mis hombros y comenzamos a caminar, adentrándonos en una zona llena de árboles y vegetación, la oscuridad de ese lugar es impresionante, la lluvia ha comenzando y la visibilidad no es muy buena, avanzamos con torpeza, ¿a dónde vamos?, el dolor me impide pensar con claridad, el sonido se distorsiona, me siento cada vez más ligero.
—Estamos cerca, vamos, solo un poco más — pero mantenerme de pie es cada vez más difícil, en la oscuridad de la noche, se puede distinguir una casa la luz exterior ilumina lo suficiente para permitirnos ver que hay a nuestro alrededor, mi amiga se apresura a caminar y yo con dificultad hago lo mismo.
Nos detenemos en el pórtico de la casa, ella gira la perilla e ingresamos en la casa, todo está en silencio, me coloca con cuidado en el sofa de la sala, la el dolor de la herida se aviva.
—Angie, ¿qué está sucediendo? — le cuestiono con dificultad.
—No es seguro afuera, no creo que haya lugares seguros por ahora, ni esa tienda lo será.
—¿De qué hablas? — intento levantarme pero el dolor me lo impide.
—Esas personas no están enojadas, esas personas están tratando de matar a todos, estamos en guerra — la chica desaparece por dos minutos, la veo bajar las escaleras con un botiquín en la mano.
—Eso no tiene sentido, ¿guerra?, ¿cómo es que lo sabes? — le cuestiono.
—Cuando salí de la tienda, llegue a esta casa, no había nadie, solo una nota diciendo que la casa estaba disponible para albergar a quien la necesitará, encendí el televisor y en las noticias está todo.
—No bromees, no es gracioso — muerdo el trapo que me entrega, la veo introducir sus dedos en la zona herida, unas lágrimas escapan de mis ojos, el dolor está triturando mi alma.
—Listo, ahora solo debo limpiar la herida y vendarla — mi respiración es irregular, el ardor del alcohol es más tolerable.
Angie venda la herida y luego se desploma a mi lado en el sofá, todo está en completo silencio, nuestras respiraciones son lo único que se escucha.
—Esto es grave, las calles son un lío, no puedo pensar en volver a casa, no creo que sea razonable volver.
—Sigo sin entender del todo, ¿por qué ahora?, ¿qué fue lo que sucedió? — ella suspira y luego enciende el televisor frente a nosotros.
«Tras los eventos ocurridos en la aprobación de las nuevas leyes, los ciudadanos demuestran su descontento con estas, saqueando tiendas, robando los cajeros y bancos, incluso atacando a otros ciudadanos, la policía no puede hacerles frente, algunos ciudadanos están armados con pistolas, rifles y bombas Molotov, no salga a las calles, busque un refugio y quédese ahí, les mantendremos informados».
Mi garganta se seca, me cuesta creerlo, mi Angie me observa unos segundos, se levanta del sofá y camina hacia la cocina de la casa, su rostro tiene esa expresión que no puedo descifrar, tengo miedo de todo esto, ni siquiera puedo pensar si estamos seguros.

¡Qué miedo! Me gustaría saber qué pasa después.
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