Henry se despertó como todas las mañanas, pensó en
las situaciones que le aguardaban, suspiro, odiaba todo lo que le sucedía,
odiaba lo que no podía cambiar de su persona, su padre no lo comprendía, ni siquiera
conocía a su hijo por completo, bueno, nadie lo hacía, todos lo consideraban el
raro de la escuela, nadie se le acercaba por un motivo: su padre es el sheriff
del pueblo, lo cual aumento su soledad, desde la muerte de su madre hace cinco
años él no había podido recuperarse, realmente lo intento, quiso creer en lo
que no se podía, pero su padre, alcoholizado en uno de sus tantos momentos, siempre
se encargaba de tirarlo de su nube, de decirle que su madre no volvería y que
todo había sido su culpa, ¿Dónde quedo la familia amorosa que alguna vez
fueron?; el adolescente se sentó en el borde de la cama, contemplo los rayos de
luz solar que ingresaban por la ventana, el mundo parecía moverse de forma
brillante y melódica, se vistió y tomo sus cosas, observo su rostro en el espejo,
las ojeras en sus ojos son muy notorias, suspiró, salió de la habitación
dispuesto a dar lo mejor de sí, tomo su bicicleta y se puso en marcha a la
preparatoria. East River, su lugar de nacimiento y actual hogar, otras personas
consideran dicho poblado como algo triste, donde no parece haber un futuro, sin
embargo los ciudadanos son felices, los días son fríos pero a Henry no le
importa, realmente nunca le ha importado lo triste que puede ser el vivir en un
lugar así.
Los arboles parecen hacerle compañía, la naturaleza
tiene ese color marrón y naranja proveniente del otoño, lo mejor de sus mañanas
era recorrer ese tramo, le hacía olvidar toda la basura que le rodea, no tardó
en llegar la preparatoria, dejó la bicicleta en el espacio especial para estas,
se acomodó la mochila y tomando un poco de valor se adentró al edificio, las
voces conversando, el sonido de los pasos en las baldosas blancas, el ambiente
juvenil y al mismo tiempo intolerable, Henry deseaba salir de ahí cada día de
su vida, no había ninguna persona que fuera realmente bien intencionada, tenía
clase de biología pero él no deseaba perder su tiempo en ello, caminó por el
largo pasillo hasta llegar a al pasillo que conecta el edificio con el campo de
entrenamiento.
Él era el único en
las gradas, contemplando la vista, escuchando el sonido del viento y
pretendiendo que su mañana iba a algún lado, su padre estaba llamándolo, Henry
se negó a contestar, permaneció unos segundos en la grada, revisó su mochila y
tiro los libros de la preparatoria, guardó lo que consideraba importante,
probablemente su padre lo castigará por tomar la decisión que acaba de pensar,
pero él ya estaba cansado de vivir y no llegar a ningún lado, abandonó con
rapidez las instalaciones de la preparatoria, no le importo volver por su
bicicleta. Llegó a la estación de autobuses y compro un boleto a la ruta más
lejana del lugar, ya no deseaba estar en ese pueblo, y por primera vez, se
sintió libre.



Wow! Un escrito muy interesante.
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